La inocencia perdida Y de peque a ese niño inocente, le enseñaron que las personas eran el centro y la cúspide de la creación. Que Dios los hizo buenos y libres. Y así creció y siguió creyendo, que ellos eran los seres más perfectos que había puesto Dios sobre la tierra. En eso le instruyeron y con esas creencias se fue desarrollando. Y la pubertad apareció de forma sorpresiva Y la vida, sin darle tregua le hizo entender que las personas no eran tan perfectas como le habían hecho creer. Y su inocencia de niño empezó a desvanecerse. Y los siete pecados capitales comenzaron a desentrañar las dudas que, desde hacía ya un tiempo, venían despejando su inocencia de niñez. Algunos pecados, sin proponérselo, se exteriorizaron delante de el. Surgieron por la avaricia desmedida que pudo observar en seres abyectos que, con su falsa apariencia de creerse dios no supieron comprender que solo eran unos simples mortales. Y el adolescente fue descr...
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