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Ella y ellos...dos

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  Ella y ellos... dos   Esa noche de verano, que él había creído que sería efímera en el tiempo, se convirtió en un amor cargado de ternura entre los tres. Él se enamoró de ella. Y ella, de ellos dos.   Y comenzaron a saborear juntos con alegría, los instantes que la vida les regalaba. Y sufrir en silencio, los momentos en que la distancia los separaba. Pero día a día, las miradas cercanas se anulaban con el trayecto alejado. *** Aquella fue una noche intranquila y negra, como cualquier otra. Pero a él le acompañó su inseparable amigo peludo. Y soñó con aquella noche de verano, de estrellas tristes y nubes al viento, cuando se conocieron los tres.   Por la mañana, la despedida entre ambos enamorados fue distante como prediciendo que sus destinos comenzaban a separarse. Ambos intuyeron que sus miradas no volverían a cruzarse.     Ella, en un mensaje simple y cruel le escribió: anoche algo se rompió en mí. No osó, o no quiso atreverse ...

El tio rebelde

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  El tío rebelde   En la plaza del pueblo todo el mundo hablaba de lo mismo. Habían aparecido dos momias en la casa del pastor canoso desaparecido de joven. Durante los años de la guerra civil. *** El timbre del portal abstrajo a Manuel de la pantalla de su ordenador, no acababa de resultarle de su agrado el ultimo párrafo del libro que le costaba finalizar. _Abre cariño, puede que sea el chiquillo, Manuel se dirigió a su mujer, recuerda que ayer nos dijo que vendría a visitarnos con el nieto.   Consuelo, no entendía que hacían un par de hombres frente a su puerta con una pequeña cartera de bolsillo desplegada, en la que exhibían un carnet junto a una pequeña placa metálica, que uno de ellos le mostró alzándola sobre su asombrada cara. _ Buenos días. ¡Guarda civil ¡El guardia más joven, con cara amable y gafas sin montura se dirigió a Consuelo! _ ¿Podemos pasar y hablar con ustedes? Consuelo, extrañada ante tan inesperada visita, les invitó a pasar. ...
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  Recuerdos bajo la luna   Acortando el camino para acercarme a mi amor El sonido del móvil retumba bajo el confortable casco de la moto.   No me llames, no te acerques más, no me pidas explicaciones. Un tono seco de despedida. Adiós.   ***   El frenazo brusco de mi moto me devuelve a una realidad por tiempo ignorada Me adentro en la oscuridad del silencio. Tiempo de reflexión Un extenso camino de vuelta, a recorrer por las llanuras manchegas.   ***   Rompe el sigilo callado de la noche, el ronroneo del bóxer. Unas coplas de Carlos Cano atiplan la sórdida oscuridad. Lagrimas saladas, de un sabor amargo, que van oscureciendo la pantalla de mi casco. Evocaciones apretadas, e infames. ***   Y los fantasmas del pasado vuelven y siguen recorriendo mis entrañas. Recuerdos que me niego a olvidar.   Sigo el compás de la luz refulgente del faro de mi moto. Ojos nublosos, la mirada perdida. Suspiros al vien...
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  Un soplo   _Mira nietecillo; esto es la vida. Y mi “papaelo” me soplaba cerca del cuello. Y yo sentía cosquillas. Pero era solo un chiquillo y no entendía nada. *** Y observaba día tras día como el viento mañanero ensartaba mi cara con sus caricias traicioneras. Y me agarraba de forma inmisericorde sajándome la piel.   Y la vida pasaba.   Y un día observe mi rostro atestado de arrugas y mi pelo blanquecino como la nieve rociando el suelo en primavera. *** Aquel domingo de primavera tomé a mi nieto en los brazos y le soplé en el cuello. Mira nietecillo esto es la vida. Y él sonriendo, me contestaba: ágüelo me haces cosquillas. -Esto es la vida nietecillo le repetí al oído. Pero no entenderás nada pensé. Eres solo un chiquillo. Y recordé aquel proverbio. Somos demasiado pronto viejos y demasiado tarde inteligentes .   Y la vida pasó. Y recordé a mi “papaelo”.     Manu y Klaus  
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  Klaus           El daño que somos capaces de producir exhibe en los humanos nuestra esencia más oscura. ***   Después de varios meses. Comencé mi viaje convencido de lo que hacía. Las casi cinco horas y quinientos km que me separaban de él estaba seguro de que hacerlas merecían la pena. Y así fue Cuando me topé con ella, un alma alma buena, me trasmitió que fue una aventura separarlo de la calle donde deambulaba buscando comida y cobijo. Y le pusieron de nombre Klaus.  Me impresionó cuando lo vi y donde. Me recordó cuando un hombre infame me encerró apartándome del mundo. Perdí todo, menos mi dignidad. Klaus estaba allí, bien cuidado pero ajeno a todo, y desconfiando de todos. Su mirada era temerosa, pero noble. Solo lo observé durante unos minutos fuera de su chenil. No me dio tiempo a conocerlo cuando ya estaba camino de vuelta. _ “No estarás nunca más encerrado decidí: te vienes conmigo.  Y de nuevo comenc...